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Algunas de las cirugías más comunes de las que se realizan a los perros y que no obedecen a estrictos motivos de salud son las que se levan a cabo en las orejas, la cola y la castración.

Pero recientemente se ha sumado una nueva cirugía en la que se cortan las cuerdas vocales de los perros para así evitar el ladrido molesto.

Esto genera mucha polémica.

Para algunos es un acto de crueldad animal y es por ello que en muchos países a los veterinarios no les está permitido realizar esta cirugía.

Las consecuencias de esta operación son muy aparatosas ya que el perro realiza toda la mímica del ladrido pero no produce ningún sonido.

En cambio, las operaciones en la cola y en las orejas no producen cambios tan ostensibles.

La fundamentación del corte de las orejas y de la cola se basa en que en la mayoría de los casos se trata de perros de caza o de pelea y lo que se intenta es reducir la superficie de agarre del contendiente en una posible agresión.

Pero lo que a veces no se tiene en cuenta, es que con estas operación se le quita mucha expresividad al perro.

Por ejemplo, no puede mover la cola cuando esta contento o no puede esconder la cola cuando tiene miedo.

Esto que parece nimio puede resultar fatal en un pelea con otro perro en la que uno de los animales no tenga un medio para comunicar que “se dá por vencido”.

Lo mismo sucede con las orejas.

Aquí también se suele decir que al realizar la cirugía se logra evitar otros complicaciones como las otitis.

Supuestamente, al cortar la oreja, el oído no queda tapado se airea, etc., lo cierto es, que si el perro va a tener alguna infección en el oído la tedrá con o sin oreja.

Las razas más habituales a las que se realiza estas operaciones son el dobermann, el boxer, el dogo argentino, el pincher y el pitbull.

En algunos casos, el corte de la cola se debe a casos en los que el perro se lastima cuando mueve demasiado su cola, o en el trastorno obsesivo-compulsivo en el cual el perro se muerde la cola.

El tamaño con el que debe quedar la cola va a depender de lugar y las circunstancias en la que se realice la operación.

La castración es un temas que genera grandes rechazos por parte de alguna gente… pero dejando de lado las consideraciones de índole filosófico-sexual, lo cierto es que si no vamos a usar al perro para la reproducción, lo mejor es no llenar el mundo de perros y gatos que ya hay bastantes en nuestras ciudades.

La castración es una operación bastante simple, tanto en el caso de los machos como el de las hembras, pero en el caso de las hembras los inconvenientes que se evitan son innumerables.

Desde enfermedades, pasando por el problema de qué hacer con los nuevos cachorros, hasta los problemas que acarrea para una familia lidiar con un animal en celo.

Contrariamente a lo que cree mucha gente, para realizar la operación no es necesario esperar a que la perra haya tenido la primer cría, y ni siquiera a que tenga el primer celo, además, cuanto más joven la recuperación es más rápida.

Algunas características que tienen los perros, han sido utilizadas por los humanos, con fines diversos.

Desde su capacidad de cazar, actuando en grupo con humanos, hasta su obediencia empleada en las guerras, para llevar y traer pequeños objetos pasando inadvertido.

Pero seguramente el olfato ha sido la característica más explotada por las personas.

Dependiendo un poco de la raza, y del animal en particular, el olfato canino multiplica varias veces las posibilidades del humano.

Los usos que se le ha dado a esto son muy diversos: buscar drogas en los aeropuertos, rescatar personas debajo de escombros en catástrofes, rastrear desparecidos, etc.

Sin embargo, un empleo bastante novedoso y útil del olfato, ha sido publicado días atrás en el British Medical Journal.

Se ha entrenado un grupo de perros para detectar cáncer en algunos pacientes.

Se trata de determinar la enfermedad en etapas precoces, y por ahora en tumores de vejiga y riñón.

El perro huele la orina y confirma o descarta.

En las pruebas hechas hasta ahora, el acierto fue del 100 %.

Incluso se dio un caso muy especial.

Una de las pruebas de orina de una persona supuestamente sana, el perro detectó cáncer.

Al reexaminar al paciente, se encontró un cáncer en el riñón derecho, en etapa incipiente.

La idea sería emplear a los perros para detección en grandes grupos.

Luego, los casos que los perros detectaron como sospechosos, serían estudiados en mayor profundidad.

Muchas veces la gente piensa que los animales que trabajan no son muy bien tratados.

En la enorme mayoría de los casos ese concepto está totalmente errado.

Para que un perro pueda cumplir con una tarea, tiene que estar en excelentes condiciones, y eso incluye el tipo de vida que se le da.